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ECUADOR SAPODIVERSO.



ECUADOR SAPODIVERSO
Luis Coloma 





Los sapos y ranas pertenecen al grupo de los anfibios, al igual que otras especies menos conocidas como las salamandras y las Cecilias. Anfibio Significa “doble vida”, en referencia a que muchos organismos se pasan la vida tanto en la tierra como en el agua.
En el ecuador tenemos la suerte de encontrar más de 500 especies de anfibios. Para saber más de cada una de ellas se puede acceder a sitios de internet, algunos de los cuales ofrecen información actualizada y constituyen, además, una herramienta esencial para estudiantes e investigadores interesados (anfibios Web Ecuador).
Los anfibios han sido desde siempre animales cercanos a los humanos y un componente sobresaliente de su entorno natural. En el Ecuador la historia del conocimiento cerca de este grupo se remonta a la llegada de los primeros Homo sapiens a nuestro territorio hace aproximadamente 10 000 años. La relación cercana con estos animales ha generado una gama inmensa de conocimientos en diversas áreas del saber, las cuales están plasmadas en los restos arqueológicos, en el folclor, la mitología, cuentos, leyendas, arte, artesanía y otras múltiples expresiones de la cultura popular, ya sean contemporáneas o ancestrales.




Pioneros de la investigación de los anfibios en Ecuador
En nuestro país, la batracología (estudio de los anfibios) empieza en 1849 con la descripción que Emilio Cornalia Naturista italiano y director del museo de Historia Natural de Milan - hiciera para el mundo científico de la primera especie de anfibio proveniente del Ecuador, el sapo arlequín llamado aquí Jambato y al que dio el nombre científico de Atelopus ignescens.
Los especímenes que usó Cornalia fueron recolectados en una zona húmeda cerca de Latacunga, en los alrededores de Quito, dos años antes, en abril 1847, por naturista italiano Gaetano Osculati. Luego, en 1865, Marcos Jiménez de la Espada, reconocido americanista y científico español, relataba asi con minuciosidad algunos aspectos de la historia natural de Jambato.
Jambato


Hitios en la historia de la investigación de los anfibios ecuatorianos

1849.  Se describe la primera especie, el Jambato ( Atelopus ignescens)
1982 – 1865. Marcos Jimenez recolecta ranas y sapos ecuatorianos y describe 18ssp
Finales siglo XIX. Naturista extranjeros recolectan especímenes ( museos europeos y norteamericanos. 130spp
Primera mitad siglo XX. Las guerras mundiales. (60ssp)
Década 1950. Gustavo Orces Villagómez es el primer zoólogo ecuatoriano que forma colecciones de anfibios para uso científico.
Década 1960. Willian E, Duellman (estadounidense) y sus estudiantes de la Universidad de Kansas. (describen más 50%  de especies conocida hasta hoy)
Década 1970. Eugenia del Pino – Desarrollo embrionario de anfibios.
Década 1980. Giovanni Onore,italiano, organiza y promueve colecciones para uso científico.
Década 1990 -  Luis Coloma y otros investigadores y investigadoras nacionales toman la posta del estudio sobre anfibios en Ecuador.

Ecuador Campeón Mundial de las ranas

Desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente. Se han realizado aportes significativos para el conocimiento de la diversidad de especies y su historia natural. Por ejemplo, solo en el 2012 se ha realizado 28 publicaciones sobre los anfibios ecuatorianos en revistas científicas de prestigio. Cabe destacar que en la mayoría de ellas participan 30 investigadores del país como autores o coautores.
La diversidad y endemismo de los anfibios ecuatorianos es exuberante. Se han registrado 527 especies y estas cifras se incrementan a medida que se ejecutan inventarios en zonas poco estudiadas y se realizan análisis de su material genético (ADN). El Ecuador se cuenta entre los países megadiversos, y entre ellos ocupa el primer lugar en diversidad anfibios, si se considera su número de especies por unidad superficie.
Solamente en el Parque Nacional Yasuní ubicado en la amazonia, se han registrado 110 ssp. Resulta una cifra astronómica si se la compara con la diversidad de otros parques nacionales de tamaño similar. Otra cifra sorprendente es la que muestra que la mayor parte de esta diversidad se concentra en los Andes. Más sorprenderte aun es que el 75% de las especies de la región andina sean endémicas del Ecuador.  

Rana Mono Spurrell


Algunas cifras importantes

527 especies registradas ( 495 sapos y ranas, 8 salamandras  y 24 Cecilias hasta diciembre 2012)
700- 800ssp se estiman en el Ecuador.
7,4%: Porcentaje de especies en la relación con la diversidad mundial de anfibios.
211ssp (40%) endémicas en el Ecuador
75% ssp endémicas en la región andina
Anfibios al borde de la extinción
Desafortunadamente, el progreso en la investigación de los anfibios ecuatorianos esta ensombrecido por los catastróficos declives y extinciones de anfibios ocurridos desde mediados de los años 1980 en los Andes del Ecuador. Paradójicamente, la primera víctima reportada es el otrora abundante sapo Jambato que alarga ya la abultada lista de especies en riesgo de extinción, algunas de ellas ya posiblemente extintas. La información generada en décadas recientes ha servido para elaborar la lista roja de anfibios de Ecuador



  
Cifras alarmantes: de acuerdo con los criterios de la UICN, 177 de 527 especies de anfibios están en alguna categoría de amenaza: Posiblemente extintas (15), en peligro crítico (32), en peligro (80) y vulnerables (53).
Uno de los aspectos más preocupantes radica en que las estrategias tradicionales de conservación, como aquellas que promueven la conservación de hábitats y ecosistemas frágiles, no han sido suficientes para enfrentar a nuevas amenazas como el cambio climático global, las enfermedades letales y los contaminantes, los cuales no respetan los límites de las áreas naturales protegidas. Se requiere, por lo tanto, de estrategias integrales que reconozcan la gravedad de la situación e incorporen acciones en diferentes áreas. Con este propósito, se ha elaborado el Plan Estratégico para la Conservación de los Anfibios Ecuatorianos en Riesgo de Extinción que propone trabajar en seis aspectos.
·         Investigación y monitoreo de los anfibios
·         Fortalecimiento de las capacidades locales
·         Manejo y conservación ex situ
·         Manejo y conservación in situ
·         Educación y comunicación ambiental
·         Bioinformática

En la relación con el manejo ex situ (en laboratorio) de anfibios, varias entidades mantienen colecciones vivas de anfibios con fines de investigaion, educación, y conservación. Entre estas se encuentran el centro Jambatu de la fundación Otonga (Quito), el proyecto Balsa de los sapos en la PUCE (Quito), el Centro de conservación de Anfibios administrado por Fundación Herpetológica Gustavo Orcés (Quito) y el Bioparque Amaru (Cuenca). Para la conservación de los recursos genéticos se incrementan las colecciones científicas, y desde ls años 90, se han formado los llamados “bancos de genoma” Allí se almacenan miles de muestras de tejido que son utilizadas actualmente para estudios de taxonomía y evolución molecular. Estos tejidos y especímenes son un recurso estratégico de propiedad del Estado ecuatoriano. La información contenida en ellos tiene innumerables usos y aplicaciones actuales y potenciales, tales como estudios moleculares de la evolución y/o aplicaciones biotecnológicas  
Frente a la necesidad urgente de incrementar la conciencia pública sobre la crisis de los anfibios, uno de los aspectos más importantes ha sido la realización de una de las exhibiciones educativas de anfibios vivos más exitosas: “SAPARI, aventúrate en el mundo de los sapos”. Se realizo en Quito y sensibilizo a cerca de 115 mil personas sobre las maravillas, misterios e historia natural de los anfibios ecuatorianos.


Rana amazónica (cruziohyla craspedopus)


Rana Cristal sol (Hyalinobatrachium aureoguttatum)









Beneficios para el ser Humano.


Rana venenosa ( epipedobates anthonyi)

Los anfibios ecuatorianos tienen un enorme potencial económico. Por Ejemplo, la piel de algunas ranas contiene sustancias químicas que han servido de base para estudios orientados al desarrollo de potenciales fármacos. un caso de gran transcendencia fue el descubrimiento de la epibatidina un analgésico 200 veces más potente que la morfina y que inicialmente fue extraído de la piel de una rana ecuatoriana Epipedpbates anthonyi. Actualmente esta sustancia se produce en laboratorio.

Un Futuro incierto

La ruta para la investigación y la conservación de los anfibios ecuatorianos está trazada y se ejecutan acciones sobre sólidas bases científicas y equipos humanos cada vez mejor calificados. No obstante, el futuro de su conservación todavía es incierto. Los esfuerzos globales y locales por ayudarlos aun distan de lograr sus objetivos. Lo complejo que resulta entender de la extinción anfibia y lo problemático de detenerla requieren de acciones proactivas de enorme magnitud. Son esenciales la protección y la restauración de los hábitats y el desarrollo de nuevas tecnologías. Se torna indispensable el mejoramiento de los métodos de preservación criogénica (en frio) de las células germinales de los anfibios, el perfeccionamiento de las tecnologías para la cria de anfibios ex situ, etc. La Bioinformática, por su parte permite disponer de información veraz y actualizada – con la participación de la comunidad (“ciencia ciudadana)- como una herramienta útil para tomar decisiones y ejecutar acciones rápidas y apropiadas.
La ciencia es una base para el desarrollo tecnológico y económico de las naciones. El Ecuador tiene un enorme potencial en campos como la biotecnología, el bioconocimiento y el biocomercio. Por lo tanto, ahora más que nunca es necesario que en las escuelas y los colegios se incentiven a que niños, niñas y adolescentes mejoren su aprecio por los anfibios que nos rodean, e incursionen en áreas nuevas del saber. Ello ofrece con toda seguridad oportunidades impensadas para la mayoría.
No cabe duda de que el Buen Vivir depende de las acciones que las generaciones actuales y futuras realicen en beneficio de este grupo de animales. Los anfibios son un termómetro y las primeras víctimas de nuestra dañina huella ecológica que está cambiando y destruyendo el delicado engranaje (fruto de millones de años de evolución) de las intrincadas y poco estudiadas redes ecológicas.
rana bueyera ( smilisca phaeota )

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